
Imagen tomada de cine.lycos.es
Dirección y guión: ELISABET CABEZA y ESTEVE RIAMBAU.
Fotografía: Albert Pascual.
Música: Eduardo Arbide.
Montaje: Sergio Díes.
Intérpretes: Joan Altimiras, Xavier Bagué Bofill, Jordi Bertrán, Ramón Cleries.
Nacionalidad: España, 2005
Duración: 90 min.
ELISABET CABEZA nació en Sabadell en 1965. Es licenciada en Periodismo y desde 1990 trabaja en el periódico "Avui". Actualmente dirige la sección de Cultura y Espectáculos y ejerce la crítica cinematográfica.
ESTEVE RIAMBAU nació en Barcelona en 1955. Es licenciado en Medicina, escritor y crítico cinematográfico. La crítica de cine la ejerce en la revista "Fotogramas" y en el diario "Avui". Ha escrito más de 30 libros sobre la Historia del cine y es profesor de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Ambos directores debutan con LA DOBLE VIDA DEL FAQUIR.
"En 1937, unos niños del Colegio del Roser, de Sant Juliá de Villatorta (Osona, Barcelona) protagonizaron la película amateur "Imitando al faquir", dirigida por Felip Sagués, un cineasta aficionado refugiado en el pueblo. Ahora, algunos de esos mismos niños del orfanato (que fueron compañeros de clase y de plató del padre de Elisabet Cabeza, ya desaparecido) recuerdan esa inolvidable experiencia."
El cine de ficción y el documental se funden con naturalidad en las imágenes de esta película inclasificable, con un pie sobre cada uno de sus ingredientes, dirigida por los debutantes tras la cámara ESTEVE RIAMBAU Y ELISABET CABEZA. El encuentro de una exótica película de fantásticas aventuras rodada en plena Guerra Civil, con los niños de un colegio de huérfanos de un pueblo de Barcelona como protagonistas y dirigida por un aficionado con dinero, es el pretexto o detonante de este atípico proyecto, mitad relato, mitad investigación, que articula las imágenes fascinantes de antaño con otras rodadas en el presente para descifrar las circunstancias de aquel insospechado momento de felicidad, simultáneo pero ajeno a la tragedia colectiva. El cine dentro del cine y una búsqueda sentimental en el pasado, pues el padre fallecido de la realizadora fue uno de aquellos niños actores, delimitan desde otra perspectiva esta atractiva propuesta que confronta en el mismo escenario a un grupo de niños de hoy y a los supervivientes, prácticamente ancianos, de aquel gozoso experimento. La suma de las reacciones de unos ante la proyección y las explicaciones de un peculiar maestro de ceremonias, y los testimonios de aquellos improvisados actores enmarca una sugestiva reflexión sobre el pasado y el presente, sobre la pervivencia de la memoria y sobre la ficción y la realidad.
