
El lunes pasado me llamó para decirme que venía esa misma tarde.
Llegó con su mochila llena de lluvia, su guitarra, un puñado de estribillos, las palabras precisas, la sonrisa perfecta, un corazón que no le cabe en el pecho y un soplo de aire fresco.
Me enseñó un montón de cosas, me sacó de la rutina y me hizo reír.
Se ha ido esta mañana.
Me ha dejado un montón de deberes para hacer, mucho para pensar y unas enormes ojeras, producto de compaginar el trabajo con su compañía.
Se ha llevado un trozo de mi corazón.
Tendré que ir a buscarlo.
Llegó con su mochila llena de lluvia, su guitarra, un puñado de estribillos, las palabras precisas, la sonrisa perfecta, un corazón que no le cabe en el pecho y un soplo de aire fresco.
Me enseñó un montón de cosas, me sacó de la rutina y me hizo reír.
Se ha ido esta mañana.
Me ha dejado un montón de deberes para hacer, mucho para pensar y unas enormes ojeras, producto de compaginar el trabajo con su compañía.
Se ha llevado un trozo de mi corazón.
Tendré que ir a buscarlo.
4 comentarios:
No lo busques, deja que se lo quede, para que vuelva, para que te regale más historias y notas, más deberes, más noches en vela, más sonrisas... :)
Dicen en la tierra de los amantes que lo que no se da, se pierde.
Bien por ti y por tu corazón prodigo, que al regalarlo lo haces más tuyo.
Gracias por lo que acabo de leer, me ha encantado.
Un beso!
Hay visitas que dejan una huella imborrable. Bien por el hombre del norte.
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