24.8.05

Prejuicios

Hoy no estoy bien. Siento una mezcla de rabia, impotencia y tristeza.

No me gusta que me juzguen. Yo nunca lo hago. Puedo dar mi opinión cuando me la piden o puedo decirle a un amigo que me parece que se equivoca, pero siempre intento hacer una crítica constructiva.

Y si no juzgo a los conocidos, mucho menos juzgo a la gente antes de conocerla. Tachar a alguien de algo sin tener una base me parece frívolo.

Hoy me han tachado poco menos que de pro-ETARRA. Genial. Quien lo ha hecho no me conoce, ni sabe nada de mí pero he recomendado
"La pelota vasca” que debe ser parecido a invocar al diablo.

Pues sí, me parece una gran película. Me parece que aporta mucho sobre el tema. Me enseñó muchas cosas que no sabía y me animó a investigar más por mi cuenta, a interesarme, a preguntar a los que viven allí y tienen información de primera mano y a intentar hacerme una idea global de un problema tan complejo.

Y todo eso me parece compatible con estar de acuerdo con que los presos de ETA estén en la cárcel. Lo curioso es que quien juzga mi actitud no ha visto la película.

19.8.05

¿Todo va bien?

Nunca antes había estado tan centrada. Nunca he tenido tan claro lo que quería hacer. Ya le he pillado el truco a mi nuevo trabajo. No me gusta mucho pero tampoco es tan malo. Además, es transitorio. Me deja tiempo para ir a clase y me da el dinero suficiente para ir tirando hasta que tenga algo seguro.

Mi móvil vuelve a sonar, la gente no está tan perdida como pensaba. Sé que mis amigos me quieren y cuentan conmigo.

Y los médicos no paran de darme buenas noticias.

¿Por qué siento esta angustia en el pecho? ¿Por qué estoy inquieta? ¿Por qué noto que tengo un vacío en algún sitio?

14.8.05

El hombre del norte



El lunes pasado me llamó para decirme que venía esa misma tarde.

Llegó con su mochila llena de lluvia, su guitarra, un puñado de estribillos, las palabras precisas, la sonrisa perfecta, un corazón que no le cabe en el pecho y un soplo de aire fresco.

Me enseñó un montón de cosas, me sacó de la rutina y me hizo reír.

Se ha ido esta mañana.

Me ha dejado un montón de deberes para hacer, mucho para pensar y unas enormes ojeras, producto de compaginar el trabajo con su compañía.

Se ha llevado un trozo de mi corazón.

Tendré que ir a buscarlo.

4.8.05

Me siento bien

¡Lo he conseguido! ¡Estoy encantada! ¡No me reconozco! ¡Soy feliz! ¡Me quiero! ¡Sí! ¡Es genial! Porque antes en estas situaciones perdía el control. De repente me cruzaba por la vida con un ser zafio y repugnante que me sacaba de mis casillas y perdía los papeles. Hoy no, hoy ha sido distinto, hoy he respirado hondo y he pensado que “a palabras necias, oídos sordos” y he dejado al tipo ese con la palabra entre los dedos. Porque ciertas descalificaciones no merecen respuesta y porque para estar por encima de algunos individuos es imprescindible no bajar a su nivel. Ahora, cuando un tío me llama puta porque no accedo a cumplir sus fantasías, desaparezco sin mediar palabra. Y no tengo que discutir, ni dar más explicaciones.