21.3.06

Zona Cero


Foto tomada de CSCA web

La Zona Cero está en el alma de occidente,
cerca del corazón, en un solar de Manhattan.
Cayeron los gigantes. Lágrimas de septiembre.
Lágrimas de carne y metal.
El planeta contuvo la respiración.

Los hijos del ocaso se armaron en respuesta.
Que pena que no sepas repartir tu piedad.
También que cada herida en la piel de este planeta es una Zona Cero que llorar.
Y abres otra herida repitiendo el mismo error.

La Zona Cero sangra en la ruinas de Kabul.
Una boca sin dientes sonríe bajo un burka.
La Zona Cero extiende sus manchas hacia el sur.
Y no hay septiembres ni lamentos para esta tierra agujereada por el fuego.

Rodeado de alambradas, muy cerca de Belén,
En plena Zona Cero nació el hijo de un dios.
Los olivos se secan y Palestina ve como bajo los escombros duermen palomas que se esconden del invierno.

Y ahora tú, mi amor,
pequeña gran superpotencia
despiértame
y dime que las cosas va a marchar bien.
Que sembrarás de flores toda la ciudad.
Que me harás temblar.
Y ahora ven, mi amor,
salgamos a la calle bien temprano
para gritar
que en nuestro nombre nunca deberán cortar
las manos que sembraron,
que dieron calor.
Y si es en su nombre,
yo maldigo a dios.

Desde un hotel contempla la bella Scherezade,
cegada por las llamas, las calles de Bagdagd.
Las mujeres se esconden del lobo en Ciudad Juárez.
Y en un semáforo de Río de Janeiro
los niños comen plomo y papel de celofán.

En África la Zona Cero hincha los vientres
y llenará sus camas de sombras y delirios.
Un indio en una selva hoy sueña con serpientes.
Y en un café de Grozni los más viejos
lloran por la calma que no volverá.

Y ahora ven, mi amor,
pequeña gran superpotencia
despiértame
y dime que las cosas va a marchar bien.
Que sembrarás de flores toda la ciudad.
Que me harás temblar.
Y ahora ven, mi amor,
salgamos a la calle bien temprano
para gritar
que en nuestro nombre nunca deberán cortar
las manos que sembraron,
que dieron calor.

Y si es en su nombre,
yo maldigo a dios.
Disco: Principio de incertidumbre
Estreno: septiembre de 2003

6 comentarios:

Héctor Ojeda dijo...

Alholva, la realidad hecha canción espinuda y penetrante, fuerte y descarnada, pienso en los miles que con dolor les han desgarrado sus miembros, el alma y hasta sus bellas y frágiles vidas, Dios perdona nuestra ocupada apatía y la dureza de nuestras miradas para con el horror de la sagre que se escapa por la inocencia de los niños, por la agonía de los ancianos, por el errado deber de los contingentes... Un beso para tí, que aún podemos estar.

itsasbeltza dijo...

Canción que siempre tuve en la recamara, lista para postear.

Fuiste más rápida, Billy!!!

bettyylavida dijo...

joder, sí que está bien la letra..qué asco de potencia, qué asco de excusas , de dinero, de poder

Alholva dijo...

Itsasbeltza, en tu entrada del mismo día lo habías dicho todo tan bien que no me quedaba más remedio que tirar de plagio.
Desde aquí la recomiendo.

Un beso.

itsasbeltza dijo...

No es plagio. ¿Ácaso los coros no cuentan como algo propio?

Alholva dijo...

Sí, pero la letra (que es lo que importa) la había escrito otro.