Me sumo al juego que propone Bito en su blog Ecce Homo
La chica de la barra era rubia pero no era tonta. Sabía que su futuro estaba hipotecado en manos de esos seres sin escrúpulos con los que viajó hasta aquí. Buscaba una vida mejor lejos de la tierra que la vio nacer.
Recordaba su país y la vida allí antes de lanzarse a la aventura de viajar a un lugar desconocido. Había cambiado mucho. De repente todo era gris. Los jóvenes se fueron muy lejos y los ancianos del lugar vivían pendientes del correo y del teléfono. Las familias de los que vivían fuera prosperaban rápidamente. No tenía mucho futuro allí y se decidió a intentarlo. Pasó mucho tiempo preparando su huida. Todo era muy complicado. Hacía falta mucho dinero para pagar a los funcionarios que le conseguirían los permisos, el viaje y para subsistir un mes hasta que encontrara trabajo y un sitio donde vivir. Le hablaron de un tipo que le facilitaría los trámites y una dirección en su destino. Su suerte parecía cambiar y las puertas de la esperanza se abrieron. No se lo pensó dos veces. Quería viajar cuanto antes.
Cuando llegó nada fue como esperaba. Se quedaron con su pasaporte y le hicieron las cuentas del dinero que les debía. Para saldar la deuda tenía que trabajar en un sucio motel de carretera. Odiaba ese trabajo, odiaba a esos hombres a los que no entendía.
Era joven y bonita pero no podía disimular su tristeza aunque siempre sonreía. Sus ojos la delataban.
Trabajaba sin descanso, se esforzaba por estar siempre ocupada. Era la primera en llegar al local cada tarde y la última en marcharse cada madrugada. Todos los días antes de irse, recibía su parte de las ganancias de la noche. No gastaba casi nada. Guardaba los billetes arrugados en un bote de cristal. Todas las mañanas contaba el dinero y volvía a esconderlo. Cada nuevo día era un paso más para conseguir su libertad. Estaba convencida de que lo conseguiría. Con mucho SACRIFICIO saldría de allí. Compraría su libertad. No importaba lo que iba a costar. Sería libre de nuevo y podría volver a su país, a su vida gris. Ya no quería quedarse.
Pero no era tonta y en el fondo sabía que era muy difícil salir de allí. Y se ponía muy triste. Nunca se acostumbraría a esa vida. Ya había aprendido que para sobrevivir debía ser sumisa y obedecía sin rechistar. Ya habían desaparecido las amenazas y las palizas pero nunca se sentiría bien haciendo lo que hacía.
Después de muchos meses de esfuerzo y de privarse de todo consiguió reunir el dinero. Habló con ellos y les dijo que trabajaría hasta conseguir lo suficiente para pagar el billete de vuelta. Se pusieron muy serios. Volvieron a hacer las cuentas y le explicaron que la deuda tenía un interés por el tiempo que se había demorado. Tendría que volver a empezar para saldar las cuentas.
Se sintió una MARIONETA en manos del destino.
La chica de la barra era rubia pero no era tonta. Sabía que su futuro estaba hipotecado en manos de esos seres sin escrúpulos con los que viajó hasta aquí. Buscaba una vida mejor lejos de la tierra que la vio nacer.
Recordaba su país y la vida allí antes de lanzarse a la aventura de viajar a un lugar desconocido. Había cambiado mucho. De repente todo era gris. Los jóvenes se fueron muy lejos y los ancianos del lugar vivían pendientes del correo y del teléfono. Las familias de los que vivían fuera prosperaban rápidamente. No tenía mucho futuro allí y se decidió a intentarlo. Pasó mucho tiempo preparando su huida. Todo era muy complicado. Hacía falta mucho dinero para pagar a los funcionarios que le conseguirían los permisos, el viaje y para subsistir un mes hasta que encontrara trabajo y un sitio donde vivir. Le hablaron de un tipo que le facilitaría los trámites y una dirección en su destino. Su suerte parecía cambiar y las puertas de la esperanza se abrieron. No se lo pensó dos veces. Quería viajar cuanto antes.
Cuando llegó nada fue como esperaba. Se quedaron con su pasaporte y le hicieron las cuentas del dinero que les debía. Para saldar la deuda tenía que trabajar en un sucio motel de carretera. Odiaba ese trabajo, odiaba a esos hombres a los que no entendía.
Era joven y bonita pero no podía disimular su tristeza aunque siempre sonreía. Sus ojos la delataban.
Trabajaba sin descanso, se esforzaba por estar siempre ocupada. Era la primera en llegar al local cada tarde y la última en marcharse cada madrugada. Todos los días antes de irse, recibía su parte de las ganancias de la noche. No gastaba casi nada. Guardaba los billetes arrugados en un bote de cristal. Todas las mañanas contaba el dinero y volvía a esconderlo. Cada nuevo día era un paso más para conseguir su libertad. Estaba convencida de que lo conseguiría. Con mucho SACRIFICIO saldría de allí. Compraría su libertad. No importaba lo que iba a costar. Sería libre de nuevo y podría volver a su país, a su vida gris. Ya no quería quedarse.
Pero no era tonta y en el fondo sabía que era muy difícil salir de allí. Y se ponía muy triste. Nunca se acostumbraría a esa vida. Ya había aprendido que para sobrevivir debía ser sumisa y obedecía sin rechistar. Ya habían desaparecido las amenazas y las palizas pero nunca se sentiría bien haciendo lo que hacía.
Después de muchos meses de esfuerzo y de privarse de todo consiguió reunir el dinero. Habló con ellos y les dijo que trabajaría hasta conseguir lo suficiente para pagar el billete de vuelta. Se pusieron muy serios. Volvieron a hacer las cuentas y le explicaron que la deuda tenía un interés por el tiempo que se había demorado. Tendría que volver a empezar para saldar las cuentas.
Se sintió una MARIONETA en manos del destino.
21 comentarios:
Qué fuerte, Alholva.
lo más duro es que tu historia, más que un cuento, es un reportaje sin concesiones. Muy bueno.
Un beso.
Digo justo lo mismo, más que un cuento es un repotarje....
Muy bueno...
Un abrazo, con tu permiso.
Una cosa... ¿la chica es PUTA?
Excelente tu cuento, lo unico que presiento que es una historia trsitemente real, es mas con protagonista argentina -soy argentina y he tenido amigos en esas circunstancias en el exterior-
mas allá de estar en lo cierto o no, ha sido un gran relato.
Compartimos gustos parecidos, especialmente escuchar a Quique González, ya me caés bien nada mas por eso ;)
Besos y gracias por pasar por mi blog!
Me viene una respuesta sarcástica me viene una respuesta sarcástica, pero no es a tí querida alholva y no la voy a hacer
Tristemente basada en constantes hechos reales
Se feliz
no parece una cosa inventada..
muy real, muy crudo.
muy bien escrito.
besos
Gracias por tu visita. Tu has sido menos literal que todos nosotros con la interpretación de los términos marioneta y sacrificio.Hay muchas formas de ser marioneta, sin necesidad de hilos. Un beso
ehh, marionetas del mundo, revelaos frente a vuestros titiriteros.
Me gustó mucho, un saludo.
Me gusta es bueno. Que cantidad de mujeres son marionetas del destino.
Gracias por venir a mi blog
Genial... genial y diferente al resto. Muy bueno.
gracias por tu visita. La vida siempre será ese destino movido por unos hilos invisibles. A veces merecerá la pena haber vivido pero otras no. Que tu vida te de mucha felicidad.
Abrazos
Aunque siempre sonreía, sus ojos la delataban ... al final los ojos siempre nos delatan.
Tu relato me parece un documental, hasta pude ver las imágenes. Es triste tu docu, pero es bonito, y lo más importante tiene mucha verdad.
Gracias por tu visita
Un abrazo
Joder!!! Qué chungo!! Me ha gustado bastante, pero creo que suavizas la realidad, pintas a esos tiranos muy indulgentes. La vida para esas mujeres es muchíiiisimo más cruda y, lo sabes.
¡SALUDOS!!
¡Qué realista! Directo, descarnado y actual, me gusta. Yo que siempre ando entre metáforas y símbolos no sé si no debería pedirte un poco de tu realidad y tu realismo para mi mundo ;)
Un saludo, y gracias por tu visita y por tu comentario.
Muy bueno de verdad te felicito.
Eulalia: Gracias. Le doy mucho valor a tu crítica porque me fío mucho de tu buen criterio.
Un beso.
Mart-ini: Sí, es triste pero podemos leer historias similares en los periódicos.
Los abrazos siempre son bienvenidos.
GranPitufo: Pocas veces me autocensuro pero en esta ocasión sobran las palabras. Ya conoces el refrán…
-Pato-: La rubia de mi cuento viene de un país del este de Europa pero podría haber sido de cualquier parte del mundo o vivir una historia parecida sin salir de su ciudad. Elegí a la protagonista por cercanía, son los casos que conozco más de cerca.
A mí me pasa lo mismo contigo. Me caíste bien desde que leí el nombre de tu blog.
Besos.
Zifnab: Que sea la última vez que se corta usted de decir nada. Esta es su casa.
Un saludo.
rAnita nOe: Gracias. Un beso.
Marga F. Rosende: Esa es la idea. Hay mucha gente que siente una marioneta y sus hilos son imposibles de cortar. Un abrazo.
Macacolandia: Me sumo a tu slogan aunque me parece un poco utópico.
Un saludo.
Luciernaga: Mujeres, hombres, niños… triste pero cierto.
Besos.
Deckard: Gracias, muchas gracias.
Un beso.
Ethaw: Me siento muy afortunada y procuro no quejarme demasiado. No estaría justificado. Gracias por tus buenos deseos.
Un abrazo.
Roxi: Estamos acostumbrados a ver esas imágenes en los diarios y es fácil hacerse a la idea.
Un beso.
Chanchiss: Es cierto que me he quedado corta pero quería hablar de la marioneta (ella), pero no es excusa porque tampoco he reflejado sus sentimientos en profundidad. Cuando escribo me extiendo mucho, después leo y releo y voy recortando frases hasta que se queda en una pincelada de lo que quería reflejar realmente. No puedo evitarlo.
Un saludo.
A silent heart in a noisy world: Si fuera capaz de escribir tan bonito como tú, con tanta magia y tanta poesía dejaría de lado el realismo. Puede que te pida un poco de tu simbolismo y algunas metáforas y encuentre por fin el equilibrio.
Un beso. Fue un placer leerte.
MAURA_: Gracias. Un beso.
Tremendo, fue leerte y ver la sucia realidad que nos rodea.
Lo transmites perfectamente.
Un saludo, fue un placer visitarte.
Una marioneta del destino... más bien de la mala suerte o de la injusticia. Nunca reunirá el suficiente dinero para comprar su libertad, se la darán solo cuando sea un juguete roto que haya que tirar a la basura.
Y eso es lo triste...
Oceanida: Gracias a ti, por la visita y por el comentario. Un beso.
Bito: Es cierto, marioneta en manos de la mala suerte y la injusticia. Ahora me planteo si en la frase final debería haber dicho marioneta en manos de SU destino pero lo escrito, escrito queda.
Gracias por la visita.
la vida a veces nos sirve como escenario de historias demasiado reales... me ha gustado mucho.
besitos!!
Gracias Bita. Muacks.
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